El Coleccionista III

Estaba atrapado. Era algo imposible de evitar. Como cuando estás comiendo pipas de girasol y la lengua y los labios te arden y te duelen a niveles sadomasoquistas y sigues comiendo. En todo esto que cuento, he obviado los comics de la editorial Bruguera. No le quito mérito a lo que esta empresa construyó en pos del cómic en nuestro país, pero en cuanto a superhéroes, en fin, digamos que siempre he pensado que la editorial Bruguera ha sido el  peor enemigo que ha tenido Spiderman en toda su carrera superheróica. En aquel momento lo que a mí me flipaba absolutamente eran los Comics Forum. Eran una pasada. En perfecto color cuatrimétrico de glorisos puntitos y lo más importante: ¡¡INÉDITOS Y EN ORDEN CRONOLÓGICO!! Aquello fue el extásis más absoluto. Sólo había un problema. Yo era un tierno infante de apenas doce años que tenía poco dinero y los Comics Forum eran caros (95 ptas. por ejemplar, ¡Dios santo!). Así que tuve que esperar un par de años más para poder comprar esos comics de forma regular. Digamos que el momento en el cual me hice definitivamente coleccionista, ocurrió casi tres veranos después.

Mi primer comic de Forum.

Un primo mío vivía en un pueblo de Sevilla, Castilleja de la Cuesta, en un chalet con piscina y pasé varias temporadas veraniegas en su casa. Yo había seguido comprando tebeos de saldo en la librería Codesal, así que no había perdido jamás el contacto con el noveno arte, pero no iba mes a mes al kiosko a comprar comics. Un día, mi primo y yo estábamos aburridos en su casa y pensamos en ir a una tienda de su barrio que tenía revistas y ese tipo de cosas. Decidimos comprar un par de Comics Forum para leer algo y entretenernos. Jamás se me olvidará. Yo compré el número 19 de Los 4 Fantásticos y mi primo el número 19 de Thor. El de Thor no lo recuerdo mucho, pero el que yo compré lo tengo tatuado en el cerebro. Aquella portada misteriosa era superintrigante. Una silueta blanca sobre fondo rojo y en su interior unas frases muy atrayentes “¿Quién es? ¿Qué es…?” De nuevo quedé prendado de un tebeo irremediablemente. Y luego estaba el interior. Un tío que se llamaba John Byrne que dibujaba de maravilla y además escribía las historias. Hoy en día no es demasiado anormal ver a un autor haciendo las dos cosas, pero en aquella época era asombroso. Además este hombre lo hacía todo. Escribía, dibujaba y entintaba. Al principio tenía la sensación de que dibujaba a los 4F demasiado escuálidos, pero en un par de números me di cuenta de que era un gran dibujante, es más, durante muchos años para mí fue EL DIBUJANTE.

Y fue entonces cuando empezó realmente mi colección y con ello también comenzó mi ansiedad. Tened esto en cuenta. Yo tenía trece o catorce años. Cuando tienes esa edad el tiempo pasa maravillosamente despacio. Recuerdo que mi cómic de Los 4 Fantásticos salía a la venta el último viernes de cada mes. Todos los días, de camino al colegio, pasaba por delante de un kiosko que ponía los tebeos nuevos cogidos con una pinza de la ropa en un alambre (lo sé, a mí también se me pone la carne de gallina cuando lo recuerdo, pero a ver, no había librerías especializadas en Sevilla) que tenía colgado por encima de la cabeza de todo el mundo, en la ventana por la cual el quiosquero despachaba a sus clientes. Pues bien, todos los días pasaba por allí con la esperanza de que mi cómic nuevo hubiese aparecido (aún sabiendo que no era el último viernes del mes) y la espera se me hacía desesperadamente eterna. Además, cuando ya me hice mayor y seguí con mi afición era diferente. Un “continuará…” al final del número del mes no tenía tanta importancia porque compraba muchos comics y el tiempo pasaba mucho más deprisa, pero entonces era la única colección que llevaba y para mí era un suplicio.
Pero eso empezó a cambiar. Por aquel tiempo sólo compraba comics Marvel y tenía muy inculcado desde siempre que las diferentes colecciones estaban muy relacionadas entre ellas y yo me quería enterar de todo. Así que mi colección empezó a crecer peligrosamente…
0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *