El Coleccionista VIII

Aunque pueda parecer que en realidad no es así, no sólo de comics vive el friki. Por alguna extraña razón, no sé si por energía cósmica, conjunción de los astros o qué demonios, los frikis se sienten atraídos por todo aquello que la gente “normal” considera rarito. Esto es: ciencia ficción, fantasía, Star Wars,…etc. Pues bien, yo no podía ser menos y todo eso me encanta, así que hoy voy a hablaros de otra de mis grandes frikadas. Soy trekkie, sip. Para quien no sepa lo que es os pongo aquí la definición que he encontrado en wikipedia:
“La palabra trekkie (a veces también trekker) es el un término usado para referirse a los fans de Star Trek. Está admitido por el Diccionario Oxford, y fue acuñado en los años 60 por el propio Gene Roddenberry, creador y productor de la serie.”
 . Así soy yo. Y, la verdad es que no sé por qué, pero a la gente le resulta bastante molesto que sea trekkie y eso que yo llevo mi afición moderadamente. Pero en fin, a lo que íbamos. Os contaré cómo me hice trekkie.

Star Trek, otra de mis pasiones…

No sé qué edad tendría. Imagino que dieciocho o diecinueve. Llevaba un par de años comprando una revista de la desaparecida editorial Zinco dedicada a las películas y series de televisión de ciencia ficción que llevaba el nombre de Star Fiction y que era la traducción de una revista estadounidense. Me gustaba mucho, resultaba de lo más interesante. Lo único que me rayaba un poco de aquella revista era que le dedicaban demasiado espacio a Star Trek y no sólo eso, sino que te leías el correo de los lectores (sí, queridos infantes, antes existía correo de los lectores, no existía internet…) y comprobabas que había mucha gente que hablaba maravillas de la serie y de sus pelis. A mí no me llamaba para nada la atención. Sólo recordaba haber visto la primera película de la franquicia y me pareció algo aburrida. El caso es que los artículos de Star Trek pasaba de leérmelos. Estaba más interesado en Robocop, Terminator y Aliens. Sin embargo, cierto día, creo que era sábado, me encontraba viendo la tele en compañía de mi padre cuando de pronto, sin previo aviso, en Telecinco comenzaron a emitir Star Trek, la Película (sí, esa misma que años antes me había parecido aburridísima). Pensé que era un buen momento para volver a verla e intentar comprender por qué había tanta gente enganchada a esta serie, así que puse mi vídeo VHS a grabar inmediatamente (por precaución, sabía que si la peli me gustaba la querría conservar) y me senté a verla. ¿Qué puedo decir? Ignoro por qué esta vez me ocurrió esto, supongo que porque llevaba otra predisposición, pero el caso es que me encantó. Y como yo no era persona de tomarme mis aficiones poquito a poco y sabía que en nuestro canal autonómico estaban emitiendo la antigua serie de los años sesenta de donde provenía aquel film, pues me puse a grabar los episodios que daban los domingos a la una de la tarde. Ya era oficial. Me había convertido en trekkie.
Y con esto llegó mi padecimiento. Ser trekkie en España era un sufrimiento continuo. La serie tenía millones de seguidores en todo el mundo, pero aquí su porcentaje era bastante más bajo, todo el mundo prefería Star Wars, y trataban a Star Trek de forma lamentable. En aquel verano el Canal-cutre-Sur, tomó la decisión de pasar su emisión de la serie de los domingos a poner un episodio diario entre semana. Esto, que a priori debería ser una alegría para mí porque tendría más Star Trek, resultó ser una tortura. Resulta que Canal Sur llevaba varios veranos emitiendo en la sobremesa un ciclo de películas del oeste. Todos los años igual y todos los años las mismas pelis. Pues bien, Star Trek lo daban después de esa película y, como cada film tenía una duración distinta y yo quería grabar el episodio, pues siempre me tenía que tragar buena parte de aquellos westerns de cuando Adán y Eva fueron nominados para dejar el paraíso. Pero eso no era lo peor. Star Trek fue de las primeras series, si no la primera, en empezar con una introducción a la historia que luego cortaban para emitir los créditos y continuaban tras estos. ¿Qué hacía Canal Sur? Pues que si la peli de vaqueros era más larga de lo normal, se saltaban esa introducción directamente o peor aún, te llevabas mucho tiempo esperando el final del bodrio en cuestión y luego no ponían mi serie porque se les había ido el tiempo. En fin, un auténtico suplicio.
En aquella época no existía el DVD ni el Bluray. Hoy día tengo todas las series en DVD, pero entonces conseguir material de Star Trek era una ardua tarea. En mi próximo post os contaré cómo hacía yo de Indiana Jones recorriéndome mi ciudad entera para conseguir más cosas trekkies.
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