No seas niño.

 

Hablemos de la creatividad hoy. O más bien, del entorno de la persona creativa.

Si tienes inquietudes artísticas de cualquier tipo, probablemente te hayas topado con ese incómodo sentimiento que hemos padecido todos: La terrible falta de apoyo.

Es obvio que nadie en su sano juicio va a aparecer de la nada y a apostar dinero por tu arte. Eso solo le pasa a un puñado de individuos en todo el mundo o en las películas. (Películas, por cierto, en la que se encuentran cientos de creativos que han soñado con sufrir la suerte del protagonista. Paradójicamente).

Pero no quiero entrar en ese sucio juego. Quiero centrarme en otra cosa que llega a hacer más daño:

Los conocidos.

Muchos creativos sufrimos indiferencia, condescendencia incluso humillaciones de diferentes grados cuando se trata las opiniones de los conocidos hacia nuestro arte.

Y es algo que va más allá del “Donde hay confianza da asco”. Eso es solo una triste punta en el enorme iceberg de la intolerancia humana.

Todos nacemos con arte en las venas…

No hace mucho, decirle a un padre que te querías dedicar a hacer videojuegos era tomado a burla. No te esperabas un aplauso sino más bien algo del tipo: “Eso, para estar todo el día con la maquinita, no? Tu a estudiar una profesión de verdad”. Tampoco hay que culpar a ese padre fruto de otra época, es un inocente condenado a ser ignorante en según qué temas.

Pero es cierto. Lo mismo pasaba al escritor que quería ser guionista de cómics en lugar de escribir novelas casposas históricas porque, claro, “Los cómics son para niños”.

Si es que da igual, de verdad. Solo son gajes del oficio del artista. Es triste que tengamos que lidiar con soberanas estupideces, pero es lo que hay.

¿Habéis visto algún videojuego últimamente? Hay videojuegos que superan artísticamente películas, series,… Pero no están considerados aún un arte y, por supuesto, no se merecen ese reconocimiento. Somos una panda de cínicos prejuiciosos. Eso es lo que somos. Y cuanto más viejos somos, peores nos volvemos.

Pero aquí viene el meollo del asunto. El por qué he querido escribir esta entrada en el blog: Los conocidos. Da igual que sepan exactamente la cantidad de horas que te tiras lápiz en mano, tecleando sin parar o con la guitarra aprendiendo acordes. Para ellos es solo un hobby que tenemos los artistas. No tienen ni idea del esfuerzo, las horas, los rompecabezas y las dudas que tenemos que sopesar, corregir, seleccionar o eliminar día a día para que nuestra obra comunique exactamente lo que queremos comunicar. Y da igual que no lo sepan o que lo sepan, porque una vez tenemos el trabajo terminado, les importará bien poco. ¿Por qué? Porque solo es una canción, un cómic, un cuadro, un relato, una fotografía,… Solo eso. Nada más.

Y ese es el verdadero motivo por el cual llegamos a frustrarnos cuando emprendes un proyecto y te cuesta la misma vida que un familiar, un amigo, una pareja o un compañero comparta en su red social tu trabajo. Es doloroso tener que recurrir al Spam. Todos los artistas lo sabemos. Pero cuando no sale de vosotros ayudarnos ni siendo tan gratuito como presionar la tecla “compartir”, ¿Qué otra cosa nos queda?

Encima hay gente que se molesta. Porque ha tenido que dedicarle 3 segundos a leer tus líneas del Spam por un trabajo al que le has dedicado 3 meses. Sus 3 segundos son infinítamente más importantes que tus 3 meses. ¿Por qué? Porque lo tuyo solo es un cómic, un cortometraje, un canal de Youtube,… Nada comparado con las cosas importantes de su vida.

Y no te quejes.

No seas niño.

1 comentario
  1. Antonio María
    Antonio María Dice:

    Perfectamente de acuerdo contigo, compañero. A mí me ocurre que, por mucho que la gente me felicite o me diga lo que le gusta mi trabajo, siempre tengo la sensación de que no me toman en serio del todo. Esto es un hobby porque no ganamos dinero. El otro día me encontré con un compañero del colegio. Hacía mogollón de años que no nos veíamos y lo primero que me preguntó era si seguía dibujando. Yo le dije que sí y luego le hablé de SL Cómics. Después la conversación fue por otros derroteros, pero hubo un punto, después de decirle mi situación laboral, que me dijo algo que me encantó: “tú no es que no estés trabajando, es que has cambiado de profesión…”. Dijo esto refiriéndose a las horas que me paso delante del ordenador haciendo nuestros cómics y para mí fue muy importante escucharlo. Entramos en lo de siempre. La gente, ya sea cercana a nosotros o no, no es consciente del esfuerzo que todo esto supone para nosotros. Comprendo que nadie tiene la intención de hacernos mal alguno y tampoco es que nos lo hagan realmente, pero a mí particularmente me encantaría que pudiesen darse cuenta realmente de lo importante que todo esto es para mí.

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